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Migrar a AWS sin frenar la operación: lista por fases

Dibujo a tinta de una caja a mitad de un puente de papel, con una flecha hacia una nube al otro lado.

Respuesta corta: las migraciones a AWS no fallan por la tecnología; fallan porque nadie definió qué se movía primero, qué dependía de qué y qué pasaba si algo salía mal durante el corte. Lo que evita que la operación se detenga (turnos, facturación, planta) es un inventario honesto, un orden de migración que empiece por lo de bajo riesgo, un plan de reversa probado y un criterio de aborto acordado antes de tocar producción.

Esta lista organiza lo que hay que resolver antes, durante y después del corte. Está pensada para servidores locales o un proveedor de hosting que se mueven a una cuenta de AWS, que es como trabajamos en cloud AWS y DevOps.

¿Qué hay que inventariar antes de mover nada?

Ninguna migración empieza en el servidor. Empieza con un inventario de lo que existe y de cómo se usa hoy, no de cómo dice el diagrama que debería usarse:

El entregable es una tabla, no un diagrama: sistema, usuarios, dependencias, ventana, licencia, responsable.

¿Qué se migra primero y con qué estrategia?

No todo se migra igual. AWS describe siete estrategias de migración (las «7 R»: retire, retain, rehost, relocate, repurchase, replatform, refactor) en su guía de migraciones grandes (https://docs.aws.amazon.com/prescriptive-guidance/latest/large-migration-guide/migration-strategies.html). En la práctica, para una empresa que sale de servidores locales, se reducen a tres decisiones por sistema:

EstrategiaQué significaCuándo aplica
RehostMover la máquina tal cual (a EC2)Sistemas que funcionan bien y que no vale la pena tocar todavía
ReplatformAjustar sin rediseñar: base de datos administrada (RDS), almacenamiento en S3, balanceadorSistemas que se benefician de dejar de administrar servidores sin reescribir código
RefactorRediseñar de raíz, normalmente a serverless (Lambda, DynamoDB, API Gateway)Sistemas viejos que ya no soportan la operación actual o que conviene reescribir

Y dos que se olvidan: retirar lo que nadie usa (aparece en el inventario) y retener lo que por licencia o hardware se queda donde está.

El orden importa más que la técnica. Empieza por lo que genera molestia operativa pero implica bajo riesgo si algo sale mal: un servidor de archivos, un ambiente de pruebas, una aplicación secundaria. Nunca arranques por el sistema más crítico: ahí es donde menos margen hay para aprender sobre la marcha.

¿Por qué el plan de reversa no es opcional?

Un respaldo que nunca se ha restaurado no es un respaldo: es una suposición. Antes de mover nada, hay que probar la restauración completa en un ambiente aislado y confirmar que los datos llegan íntegros y utilizables, no solo que el archivo del respaldo existe.

El criterio de aborto se define antes del corte, no durante:

¿Cómo es la ventana de corte paso a paso?

  1. Congelar cambios en el sistema origen para que no haya movimiento de datos a mitad del corte.
  2. Sincronizar los datos finales entre origen y destino.
  3. Validar en el destino con casos reales de uso, no solo con pruebas sintéticas: una factura, un pedido, un reporte de cierre.
  4. Hacer el corte: redirigir DNS, conexiones y accesos hacia el nuevo entorno.
  5. Monitorear con todo el equipo disponible, no solo con quien lideró la migración.
  6. Confirmar el corte o revertir, según el criterio de aborto acordado.

Los tiempos de cada paso se ensayan antes en un simulacro con datos de prueba. Lo que no se ensayó no se sabe cuánto tarda.

¿Por qué AWS no es barato por default?

AWS factura por lo que usas, no por lo que aprovisionaste una vez, y eso es una ventaja solo si se dimensiona bien. Dimensiona según el uso real de tu operación, no según el pico histórico que ocurrió una vez; sobredimensionar «por si acaso» es la forma más común de que una migración termine costando más que la infraestructura que reemplazó.

Datos clave para el presupuesto:

¿Qué se valida después del corte?

El corte no es el final del proyecto: es el inicio de la operación en el nuevo entorno.

Aquí es donde SRE y observabilidad marcan la diferencia entre una migración que se sostiene sola y una que acumula deuda técnica desde el primer día. Cada punto se puede planear con más o menos detalle según el tamaño de la operación, pero ninguno se puede saltar sin asumir un riesgo que, tarde o temprano, sale más caro que el tiempo que hubiera tomado hacerlo bien.

Preguntas frecuentes

¿Migrar a AWS implica interrumpir la operación?

Depende del sistema. Con un orden que empieza por lo de bajo riesgo, una sincronización previa de datos y una ventana de corte ensayada, la interrupción de cada sistema se reduce a la ventana acordada con el área que lo usa. Lo que no se puede prometer es «cero interrupción» sin haber visto el inventario.

¿Y si ya estamos en otra nube o en un hosting?

Se evalúa igual: inventario, dependencias y costo total. Si lo que ya tienes funciona y sale a cuenta, lo decimos. No obligamos a cambiar de proveedor.

¿La cuenta de AWS es nuestra o de ozeida?

Tuya. Trabajamos en la cuenta de AWS del cliente; infraestructura, accesos y facturación quedan a nombre de tu empresa.

¿Cuánto cuesta migrar?

Depende del número de sistemas, de la estrategia por sistema y de cuánto hay que rediseñar. El plan incluye la estimación de costo mensual de AWS hecha con la calculadora pública, y el costo del proyecto se cotiza por escrito después de la primera llamada.


¿Tienes servidores locales que ya cuestan más de lo que rinden? Cuéntanos tu caso. En la primera llamada, sin costo, revisamos el inventario contigo y te decimos por dónde empezar.